El Salvador y Paraguay: Plan de Cooperación 2026-2028

El Salvador y Paraguay acuerdan un programa de cooperación 2026-2028 con foco en obras y acceso a mercados

Dos gobiernos afinan una agenda común de tres años que combina proyectos concretos, coordinación política y nuevos puentes para el comercio y la conectividad aérea. El énfasis está en infraestructura, turismo y desarrollo local, con miras a dinamizar la competitividad y abrir más mercados.

El Salvador y Paraguay dieron un paso relevante para ordenar y ampliar su agenda bilateral al aprobar un Programa de Cooperación 2026-2028 que reúne seis iniciativas de trabajo conjunto. La hoja de ruta fue presentada tras una serie de encuentros oficiales encabezados por los viceministros de ambos países, en los que se definieron prioridades, mecanismos de coordinación y tareas para los próximos meses. De acuerdo con la vicecanciller salvadoreña, Adriana Mira, El Salvador asumirá el rol de principal oferente en cinco de los proyectos, orientados a mejorar la conectividad vial, impulsar destinos turísticos y fortalecer capacidades a nivel local. Una sexta iniciativa estará a cargo de la contraparte paraguaya, cuyo detalle se conocerá más adelante, según adelantaron las autoridades.

La arquitectura de cooperación quedó respaldada por dos espacios de diálogo celebrados de forma paralela: por un lado, la II Reunión de la Comisión Mixta de Cooperación Técnica y Científica, enfocada en el diseño y seguimiento de proyectos; y, por otro, la I Reunión del Mecanismo de Consultas Políticas y de Coordinación Bilateral, con la participación del viceministro de Relaciones Exteriores de Paraguay, Víctor Verdún. En estos foros se acordó identificar instrumentos para potenciar la competitividad, promover el crecimiento económico y facilitar el acceso a mercados, así como avanzar en la suscripción de acuerdos en materia de transporte aéreo. Además, se firmó un memorando de entendimiento para cooperación académica, orientado a la profesionalización diplomática y consular, con el objetivo de dotar de más y mejores herramientas a los equipos responsables de ejecutar lo acordado.

Un plan trianual que fija objetivos precisos y define con claridad cada función

El valor añadido del nuevo programa reside en su horizonte de tres años, suficiente para planificar, presupuestar y medir avances sin perder de vista resultados tangibles. Las partes establecieron un portafolio de seis proyectos, cinco de ellos liderados por El Salvador, que priorizan tres frentes: infraestructura vial, promoción turística y desarrollo local. La lógica detrás de esta combinación es clara: mejorar carreteras y caminos aumenta la accesibilidad; el turismo canaliza esa accesibilidad hacia oportunidades económicas; y el desarrollo local garantiza que los beneficios alcancen a comunidades y gobiernos municipales.

El anuncio de que Paraguay asumirá la conducción de una de las iniciativas abre paso a un intercambio de experiencias más equilibrado. Aunque los pormenores se darán a conocer más adelante, el hecho de que Paraguay participe como ejecutor directo apunta a áreas de solidez que pueden complementar los aprendizajes de El Salvador. Además, la asignación de roles contribuye a ordenar la coordinación técnica, evitar duplicidades y armonizar las expectativas en torno a los plazos y los resultados previstos.

Consultas políticas y coordinación bilateral: del diálogo a la ejecución

La instauración del Mecanismo de Consultas Políticas y de Coordinación Bilateral representa un paso significativo en la relación, al ofrecer un conducto permanente para evaluar la agenda, destrabar obstáculos y reajustar prioridades conforme cambien las dinámicas regionales e internacionales. Durante su primera sesión, que contó con la participación del viceministro Víctor Verdún, las delegaciones compartieron el propósito de definir una hoja de ruta que acerque a empresas y productores a nuevos mercados, priorizando la disminución de barreras y el fortalecimiento de capacidades que permitan competir bajo estándares más exigentes.

Este espacio se concibe además como un punto de coordinación que acelera decisiones transversales con influencia directa en el éxito de los proyectos, desde validaciones logísticas y adecuación a la normativa vigente, hasta la supervisión de objetivos e indicadores. Al volver sistemáticas estas consultas, ambos gobiernos establecen un marco que facilita que los compromisos de alto nivel se transformen en resultados concretos, medibles y entregados a tiempo.

Competitividad, expansión y apertura de mercados: una agenda económica común

Entre los consensos logrados resalta la determinación de definir mecanismos destinados a fortalecer la competitividad y estimular el crecimiento económico en ambos países, lo que en la práctica supone trazar cadenas de valor con posibilidades de ampliación, analizar barreras regulatorias y logísticas, y crear herramientas que eleven la calidad, la trazabilidad y la presencia de bienes y servicios en mercados de alta exigencia; en este sentido, la cooperación técnica puede materializarse en apoyo para certificaciones, modernización digital de procedimientos y adopción de prácticas más eficientes en comercio exterior.

El acceso a mercados, por su parte, requiere complementar la oferta con conectividad eficaz. Aquí cobran relevancia los compromisos para suscribir instrumentos en materia de transporte aéreo. Acuerdos de cielos abiertos, ampliación de frecuencias o entendimientos operativos entre aerolíneas y autoridades aeronáuticas pueden reducir tiempos y costos, favorecer el turismo y acelerar el comercio de mercancías de mayor valor agregado o con necesidades de envío rápido. Inversiones en infraestructura vial, ya contempladas en el programa, completan el círculo al facilitar la llegada de productos a aeropuertos y centros logísticos.

Infraestructura, turismo y desarrollo local: un triángulo de impacto

Cinco de los seis proyectos ponen el acento en reforzar carreteras y vías, realzar el atractivo de distintos destinos y activar las economías locales. Esta combinación sigue una lógica de encadenamientos: la infraestructura facilita el movimiento de personas y bienes; la actividad turística impulsa la demanda de servicios y productos; y el desarrollo local garantiza un crecimiento inclusivo, con empleos y oportunidades para las comunidades.

En infraestructura vial, los esfuerzos suelen orientarse al mantenimiento, a ampliaciones puntuales y a diversas acciones para elevar la seguridad. En turismo, la colaboración puede abarcar desde la creación de rutas temáticas hasta la homologación de estándares de calidad en alojamientos y servicios de guías, además de campañas conjuntas de promoción y programas de formación especializada. En desarrollo local, las iniciativas comprenden el fortalecimiento institucional de los municipios, la capacitación de emprendedores, el acceso a financiamiento y la definición de estrategias que integren a los productores en cadenas turísticas y comerciales. Con plazos definidos (2026-2028), las evaluaciones periódicas facilitarán ajustes oportunos y permitirán concentrar los recursos en intervenciones con mayor impacto social.

Transporte aéreo: facilitar la conectividad para negocios y visitantes

El compromiso con el desarrollo de soluciones en transporte aéreo resulta fundamental para que la agenda económica produzca resultados tangibles, ya que la conectividad aérea no solo impulsa el turismo, sino que también es decisiva para la proyección internacional de pymes que dependen de tiempos de entrega ágiles o que manejan productos delicados en cuanto a manipulación y temperatura; acuerdos bien estructurados pueden estimular la apertura de nuevas rutas, optimizar los enlaces con hubs regionales y atraer operadores interesados en segmentos puntuales como la carga exprés o el turismo de reuniones.

Para que estos instrumentos puedan avanzar, será necesario que las autoridades articulen de forma conjunta los elementos técnicos y las medidas de seguridad operativa, analicen la posible demanda y aseguren que tanto la infraestructura aeroportuaria como los servicios vinculados (aduanas, sanidad, operaciones en tierra) estén listos para absorber un mayor volumen de actividad. La combinación de carreteras bien integradas con vuelos más frecuentes puede generar un círculo virtuoso en la movilidad y el intercambio comercial.

Cooperación académica para fortalecer la diplomacia y la gestión pública

El memorando de entendimiento en cooperación académica para la profesionalización diplomática y consular añade una capa estratégica al programa. Contar con equipos formados en negociación, derecho internacional, facilitación comercial, gestión de proyectos y evaluación de impacto es decisivo para ejecutar con éxito iniciativas complejas. La formación continua, el intercambio de docentes y la creación de módulos conjuntos pueden homogeneizar estándares, compartir lecciones aprendidas y acelerar la curva de aprendizaje institucional.

Esta dimensión académica podría abarcar igualmente a funcionarios de gobiernos locales y a especialistas de ministerios sectoriales relacionados con los proyectos, y la estandarización de metodologías junto con la conformación de redes de pares entre ambos países potencia la eficacia de la cooperación y asegura que los resultados se mantengan una vez finalice el ciclo 2026-2028.

Gobernanza, seguimiento y transparencia: condiciones para resultados medibles

Para que la cooperación se traduzca en mejoras visibles, será determinante una gobernanza clara: responsables identificados, cronogramas realistas y tableros de control con indicadores simples pero significativos. Hitos trimestrales, reportes públicos y evaluaciones intermedias pueden ayudar a detectar rezagos, reasignar recursos y reforzar lo que funcione. La transparencia, además, fortalece la confianza entre socios y con la ciudadanía, y genera incentivos para cumplir plazos y presupuestos.

La coordinación interinstitucional también será clave. Infraestructura, turismo, comercio, transporte, educación y relaciones exteriores deberán actuar de manera sincronizada, con un comité técnico binacional que sirva de bisagra y un canal diplomático que destrabe posibles barreras. Al cierre del periodo 2026-2028, un informe conjunto con resultados, aprendizajes y recomendaciones permitiría sentar bases para una siguiente fase de cooperación, ya con evidencia de impacto.

Perspectiva regional y posibilidades venideras

Aunque el programa es bilateral, sus beneficios pueden irradiarse a la región. Corredores viales más eficientes, destinos turísticos integrados y cadenas de suministro profesionalizadas conectan mejor a El Salvador y Paraguay con sus vecinos y con mercados extrarregionales. En el mediano plazo, la experiencia acumulada podría abrir espacio para iniciativas triangulares de cooperación, en las que uno de los países aporte experticia específica para apoyar a terceros, multiplicando el alcance del conocimiento generado.

Asimismo, la modernización de marcos para el transporte aéreo y la profesionalización diplomática pueden facilitar la negociación de acuerdos con otros socios, ampliar redes de conectividad y atraer inversiones interesadas en plataformas logísticas y turísticas confiables. La constancia en la ejecución y la claridad en los resultados serán, en última instancia, los mejores argumentos para consolidar esta proyección.

Conclusión: una agenda pragmática para convertir acuerdos en desarrollo

El nuevo Programa de Cooperación 2026-2028 entre El Salvador y Paraguay traza una hoja de ruta centrada en el pragmatismo, equilibrando una visión ambiciosa con metas alcanzables. Con seis iniciativas, un esquema de consultas políticas y un componente académico orientado al fortalecimiento de capacidades, la agenda prioriza logros verificables en ámbitos que influyen directamente en la vida cotidiana: carreteras más seguras y funcionales, destinos turísticos mejor articulados, gobiernos locales con mayores recursos y empresas con más alternativas para competir y acceder a mercados. La decisión de avanzar en instrumentos de transporte aéreo y en la definición de mecanismos que impulsen la competencia consolida esta orientación práctica.

El desafío que sigue es de ejecución: asegurar recursos, coordinar instituciones, mantener la transparencia y sostener el ritmo durante los tres años previstos. Si ambas partes logran convertir los acuerdos en obras, servicios y oportunidades concretas, la cooperación no solo fortalecerá la relación bilateral, sino que dejará capacidades instaladas y una base sólida para nuevas metas compartidas. En tiempos de alta competencia global y cambios acelerados, una agenda de este tipo es una apuesta por la estabilidad, la integración y el crecimiento con sentido territorial y humano.

By Alfredo Parra

Articulos Relacionados